¡Sí! Especialmente nosotras, las mujeres, solemos hacernos muchas preguntas. Los hombres con su practicidad no se hacen tantas, en realidad. La edad puede ser importante, porque se asocia a la visión de vida que tenemos.
Si estás a punto de iniciar una relación con una persona menor que tú o mucho mayor, lo primero que debes preguntarte a ti misma, antes de involucrarte o de conversarlo con él, es: ¿Qué estoy buscando?
Al hacernos esta pregunta, tu respuesta se resume en dos opciones: pasar el momento, divertirnos, simple compañía (que no está mal, si es lo que deseas), o por el contrario, establecer una relación a largo plazo donde llegues a compartir una vida en común con todo lo que esto significa (convivencia, compartir amigos, buscar un lugar para vivir, hijos, economía, etc.).
En la primera opción, la edad puede no ser tan importante. En la segunda, sin embargo, puede ser un signo de lo que podemos esperar o no de la otra persona y de la relación en general. Será mucho más complicado (aunque no imposible) pedirle a un chico de 20 que piense en matrimonio, así como a uno de 55 en tener niños.
Como nos contó el lic. Saravia, los problemas más comunes que se generan en una relación en la que hay cierta distancia de edad se refieren a celos (puede existir inseguridad por el aspecto físico), a las relaciones familiares (porque la familia está en contra), a expectativas de vida(planes a largo plazo) o círculo social (surgen dificultades para interactuar con los amigos de la pareja).

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